Mucha música para callar escandalosos silencios. Mucho humo para nublar agonizantes pensamientos.
25 de octubre de 2011
15 de octubre de 2011
Relátame
Relátame tus silencios por escrito
Y confíesele al infierno
Que no existe pecado más ingenuo
Dejaré que pienses que fuiste tú quien me encontraste
Aunque yo sabré que fui la que te perdí
Que el pasado sea nuestro perdón
Para que el presente sea nuestra eterna bendición
Y confíesele al infierno
Que no existe pecado más ingenuo
Dejaré que pienses que fuiste tú quien me encontraste
Aunque yo sabré que fui la que te perdí
Que el pasado sea nuestro perdón
Para que el presente sea nuestra eterna bendición
Filofobia
Son preguntas verosímiles reflejadas en verdades realmente absurdas. Sólo me queda pensar abstractamente uniendo líneas discontinuas que se transforman en figuras plasmadas un pictograma milenario, ilógico e irracional pero tan único, diferente y enigmático que logra hacernos entender la vida.
Mi desconfianza tensa, sofocada por las circunstancias, de repente se transformó en algo, algo distinto, pero esta vez nadie intentará explicarlo para no hacerse un lío en este laberinto sin salida.
Aceptar, a veces sin comprender, o a veces al aceptar firmas un pacto con el diablo diciendo que este hecho lo olvidarás y empezarás de nuevo.
27 de agosto de 2011
Entropía
Escaleras. Esta vez con prisa y como siempre sin pausa.
- ¡Mamá ya llegué! -Exclamó.
Su hijo ya estaba en casa después de merodear por la ciudad, una vez más en busca de una idea feliz, una idea tan abstractamente bella.
-Hijo, ¿Qué quieres para cenar? -Preguntó su madre.
Pero lo único que oyó como respuesta fue el estruendo de la puerta al ser cerrada de golpe, sinónimo de '' no molestar ''. En su habitación todo seguía exactamente igual como lo había dejado: papeles por el suelo y papeles sobre el escritorio junto con su libreta. Todo sigue igual de entrópico, pero jamás podrá ser comparado con con la teoría del caos que impera en su mente. Se siente en su escritorio lleno de operaciones y más operaciones prácticamente ilegibles a simple vista. Abre su libreta que nos delata que este joven piensa demasiado para la edad que tiene, o simplemente piensa demasiado. Sin más demora coge el bolígrafo y el viaje comienza, un viaje por un universo matemáticamente preciso y a su vez tan matemáticamente impredecible. Las páginas en blanco se llenan a velocidad de la luz de crónicas relatadas por un viajante en forma de sumas, restas, multiplicaciones, divisiones, logoritmos, ecuaciones, matrices y todo tipo de operaciones acompañadas de dibujos enigmáticos. Tachones y aciertos. Aventuras y desaventuras. Él sabe que la verdad se encuentra detrás de los números, ¿ Pero cómo atraparla? Escribe otra ecuación. Se para, la mira, la mira fijamente como si fuera un crítico contempla una obra de arte intentando sintonizar el mensaje que esta emite.
Pasan las horas, pero no importa el tick tack del reloj cuando el tiempo es más que relativo. Ojos rojos e irritados, frustración, agonía y tanto por descifrar. Sin embargo, la solución parece estar cerca en algún lugar, y más cerca y cada vez más cerca. Tachón. Algo va mal. Otra vez tachón. Calle ciega. Fin de juego y regreso al punto de partida. En fin, se acordó de lo paradójica que puede llegar a ser la verdad y sonrió, a pesar de todo. Todo pasa factura en forma de un dolor agudo que parece hacer estallar su cabeza. Se siente obligado a dar por finalizada su búsqueda hasta nuevo aviso. Mira el reloj y retoma la noción del tiempo: 1:17 de la noche. Se asoma a la ventana de su habitación y comtempla las calles mojadas. No había escuchado como empezó ha llover. No obstante hay gente en la calle, es lo que tiene que sea sábado en una ciudad grande. Gente, gente que vive sin garabatear ecuaciones día tras día y noche tras noche, y aun así vive. Gente que habla del tiempo, amigos, familia, dinero, parejas, trabajo, alcohol, drogas, sexo e incluso a veces de amor, a veces. ¿ Por qué no es como ellos? De todos modos la respuesta no le preocupa. Hace mucho tiempo que no mantiene una conversación con alguien. No lee periódicos ni revistas que proporcionan las últimas noticias de actualidad. ¿Y qué importa? Piensa él. Presiente que ya llego la hora para empreder un arriesgado viaje sin nave y sin tripulacion una vez más. Él sabe que las personas mienten, mientras que los números nunca lo hacen.
- ¡Mamá ya llegué! -Exclamó.
Su hijo ya estaba en casa después de merodear por la ciudad, una vez más en busca de una idea feliz, una idea tan abstractamente bella.
-Hijo, ¿Qué quieres para cenar? -Preguntó su madre.
Pero lo único que oyó como respuesta fue el estruendo de la puerta al ser cerrada de golpe, sinónimo de '' no molestar ''. En su habitación todo seguía exactamente igual como lo había dejado: papeles por el suelo y papeles sobre el escritorio junto con su libreta. Todo sigue igual de entrópico, pero jamás podrá ser comparado con con la teoría del caos que impera en su mente. Se siente en su escritorio lleno de operaciones y más operaciones prácticamente ilegibles a simple vista. Abre su libreta que nos delata que este joven piensa demasiado para la edad que tiene, o simplemente piensa demasiado. Sin más demora coge el bolígrafo y el viaje comienza, un viaje por un universo matemáticamente preciso y a su vez tan matemáticamente impredecible. Las páginas en blanco se llenan a velocidad de la luz de crónicas relatadas por un viajante en forma de sumas, restas, multiplicaciones, divisiones, logoritmos, ecuaciones, matrices y todo tipo de operaciones acompañadas de dibujos enigmáticos. Tachones y aciertos. Aventuras y desaventuras. Él sabe que la verdad se encuentra detrás de los números, ¿ Pero cómo atraparla? Escribe otra ecuación. Se para, la mira, la mira fijamente como si fuera un crítico contempla una obra de arte intentando sintonizar el mensaje que esta emite.
Pasan las horas, pero no importa el tick tack del reloj cuando el tiempo es más que relativo. Ojos rojos e irritados, frustración, agonía y tanto por descifrar. Sin embargo, la solución parece estar cerca en algún lugar, y más cerca y cada vez más cerca. Tachón. Algo va mal. Otra vez tachón. Calle ciega. Fin de juego y regreso al punto de partida. En fin, se acordó de lo paradójica que puede llegar a ser la verdad y sonrió, a pesar de todo. Todo pasa factura en forma de un dolor agudo que parece hacer estallar su cabeza. Se siente obligado a dar por finalizada su búsqueda hasta nuevo aviso. Mira el reloj y retoma la noción del tiempo: 1:17 de la noche. Se asoma a la ventana de su habitación y comtempla las calles mojadas. No había escuchado como empezó ha llover. No obstante hay gente en la calle, es lo que tiene que sea sábado en una ciudad grande. Gente, gente que vive sin garabatear ecuaciones día tras día y noche tras noche, y aun así vive. Gente que habla del tiempo, amigos, familia, dinero, parejas, trabajo, alcohol, drogas, sexo e incluso a veces de amor, a veces. ¿ Por qué no es como ellos? De todos modos la respuesta no le preocupa. Hace mucho tiempo que no mantiene una conversación con alguien. No lee periódicos ni revistas que proporcionan las últimas noticias de actualidad. ¿Y qué importa? Piensa él. Presiente que ya llego la hora para empreder un arriesgado viaje sin nave y sin tripulacion una vez más. Él sabe que las personas mienten, mientras que los números nunca lo hacen.
14 de agosto de 2011
Bohemia nocturna
Las carreteras mojadas resplandecían cubriendo la ciudad de cuero de alta calidad
Y tu tan lunática saliste a ligar
me dijiste que me conocías de un viaje interestelar
haciendo memoria no caigo en la situación
pero señorita no me importa
si usted me invita a pasar una noche de ciencia-ficción
La luz de las farolas recalcaba cada uno de tus rasgos
como si de nuevo los dibujara
una y otra vez
Sin embargo con unos pasos
la oscuridad borró esta obra maestra
y las virutas por el cierlo se esparcieron
Más adelante encendiste un cigarro
y el humo dibujó huracanes traviesos en suspensión
que en esta bohemia nocturna se disiparon
una y otra vez
Y tu tan lunática saliste a ligar
me dijiste que me conocías de un viaje interestelar
haciendo memoria no caigo en la situación
pero señorita no me importa
si usted me invita a pasar una noche de ciencia-ficción
La luz de las farolas recalcaba cada uno de tus rasgos
como si de nuevo los dibujara
una y otra vez
Sin embargo con unos pasos
la oscuridad borró esta obra maestra
y las virutas por el cierlo se esparcieron
Más adelante encendiste un cigarro
y el humo dibujó huracanes traviesos en suspensión
que en esta bohemia nocturna se disiparon
una y otra vez
26 de julio de 2011
Esclava del placer
Anochece en el mundo de la tranquilidad y amanece en el mundo del espectáculo, mucho espectáculo.
Las tinieblas invaden dulcemente la ciudad de Nueva York. The Fifth Avenue se prepara para la noche, pero una calle en concreto esta totalmente a oscuras. Al mirar hacia arriba logra destacar una ventana abierta con una cortina que parece una alma que no para de intentar escaparse con el viento. ¿Y si se trata de una ventana a otra realidad? Nuestra curiosidad se adentra con la luz efímera de la luna por el cristal. Silencio… Paredes negras totalmente desnudas. Ella se despertó en una vida que ya no le pertenece, un lugar extraño donde el aire sólo sabe al humo amargo que enturbia su sino y que se desprende de su cigarrillo como las hojas de un calendario arrastradas al vacío a una velocidad abismal. De repente se rompe el silencio y se alumbra la intrigante oscuridad. Ella encendió la luz, una luz que se vuelve impotente al no poder alumbrar la oscuridad de su vida. Ella volverá a caer en la tentación de lo prohibido, volverá a caer en la fosa envenenada de sensaciones que agrietan las paredes tan agrietadas de su ser. Sueños rotos hechos cenizas que cobran vida en la cocaína esparcida en la mesilla de noche. Una vez más vuelve a disolver su vida en formol, un mesías que la mantiene en esta vía de atasco y la destruye paulatinamente. Su nombre quizás es lo único que nada ni nadie le ha podido arrebatar a pesar de los cambios vertiginosos del destino. Melissa abre su armario y busca su ropa o tal vez, simplemente se busca a sí misma en este viejo y roto ropero. Por fin, ya tiene todo listo: una camiseta de tirantes, una minifalda, unas botas y mucha fuerza de voluntad para retar otra noche más al éxtasis, aunque en el fondo es totalmente consciente de que su resistencia no es más que un pretexto para que su rutinaria rendición resulte ser placentera. Cubre su rostro perdido de maquillaje para disimular el miedo y siente que fue ayer cuando era una simple niña inocente más que soñaba con entrar en el mundo de Nueva York por la puerta grande, pero la realidad una vez más resulto ser otra. Melissa sólo ha logrado entrar cada noche por la puerta vieja de un local funesto, un local donde no hay cámaras impacientes por captar su asombrosa llegada con un traje recién comprado en la última pasarela, sólo hay miradas desesperadas que desnudan descaradamente su cuerpo como cuervos que se apoderan de su presa.
Sigilosamente cierra la puerta de su piso, otra noche más entre lágrimas deja su dignidad encerrada bajo llave. Empieza a bajar las escaleras. Cada escalón es un por qué sin respuesta. Cada escalón es una razón para retroceder. Cada escalón es una afirmación para la frase ya es imposible volver. El eco de cada paso en este siniestro portal hace repetir en su cabeza mil veces que sólo es cuestión de aguantar otra noche más sin saber si va a regresar. Los escalones parecen cada vez más interminables. Por fin el último escalón. Se paró y suspiró. Sólo le falta dar el último paso, sólo le falta abrir la puerta, sólo es un paso, un peligroso paso a una terrible realidad. Ya no puede más. Finalmente, con un movimiento brusco abre la puerta y se arranca el alma con el corazón y quizás algo más.
La noche cubre repentinamente sus recalcadas venas por la heroína como una cortina pesada que se cierra de golpe para ocultar melancólicamente una macabra verdad. Enciende otro cigarrillo y deja que su mirada deleznable se pierda en las fractales de nicotina y alquitrán que el humo define vagamente en el aire húmedo nocturno al compás del resonar de sus tacones por las calles de Nueva York, la ciudad que nunca duerme. Sólo es cuestión de aguantar otra noche más sin saber si va a regresar.
25 de junio de 2011
Bailarina
Público impaciente. Nervios, como siempre. Un poco de talco en las suelas de las bailarinas impecables para la ocasión. Maquillaje natural, que no resalte más de la cuenta. Ella estaba preparada: la coreografía estaba más que ensayada. Por fin, las luces se apagaron, por fin la música se apoderó de la sala. Todo esto era la excusa perfecta para soñar con los pies una vez más, como si fuera la primera vez y como si fuera la última vez, era la culminación de una larga travesía de agotador trabajo. Estaba más que decidida. Uno de los focos la seguía con total entrega, como una gaviota que acompaña al mar sereno. Entonces ella por su cuenta alzó el vuelo. Esa música funesta la sacudía de un lado a otro, sin piedad, como si fuese una barca atrapada en medio de una tormenta agonizante. Se desliza entre miradas tensas, se pierde, se encuentra y vuelve a perderse por una milésima de segundo, una milésima de segundo en otro mundo. Quiere escapar, abandonar, y a la vez seguir. Pero la cuestión es otra, la cuestión es que ella juega para ganar. Baila y sigue bailando, entregándose a todos y a la vez a nadie. No espera aplausos, no espera fama, no espera nada de nadie. Es libre de perjuicios pero perversa al mismo tiempo. Ella es libre, y libre otra vez.
Y se hace el silencio...
Y los aplausos rompieron el silencio.
Y se hace el silencio...
Y los aplausos rompieron el silencio.
23 de junio de 2011
Ellos
La lluvia se apoderó de la ciudad y las dudas atormentaban su ego.
Ellos caminaban por las calles mojadas mientras la lluvia caía en picado como si no tuviese rozamiento con el aire. Habían pasado milenios en minutos ateridos desde la última vez que se dirigieron la palabra. Recuerdos, que inundaban su mente. Por encima de sus cabezas, nubes tormentosas cobrando fuerza. En sus cabezas, eternas tormentas que jamás amainaban. Destinos rotos y una lágrima. Fue entonces cuando ella por fin rompió el hielo. Fue entonces cuando comenzó a gritar. Gritaba que no puede más y dejaba sus lágrimas escapar, como una niña ingenua a la que se le escapa su cometa, pero ella seguía siendo una niña. Pero él no soltaba su mano y la agarraba con más fuerza. No estaba entre sus planes dejarla ir. No estaba entre sus planes rendirse.
Callejones. Y no, no tenía ni siquiera un par de monedas para una caja de cigarros barata. La histeria se mezclaba en el aire de la noche. Sin embargo, los pasos de él la acompañaban fuera a donde fuera, como algo que se convirtió en su segunda sombra. Él apretaba fuertemente sus dientes y dejaba a la lluvia definir cada uno de sus rasgos tensos. Daba la sensación de que cada gota de lluvia era alcohol sobre heridas sin cicatrizar. En el rostro de ella el lápiz de ojos estaba corrido y el color negro mostraba la verdadera naturaleza de sus lágrimas, oscuras, oscuras de dolor. Sin demora, pidió un cigarro a un desconocido. Durante unos segundos apreció las bellas curvas que el humo caótico dibujaba en el aire húmedo nocturno. Él seguía conteniendo su furia. Ella, al contrario, gritaba otra vez y pisaba los charcos bruscamente con sus botas negras desgastando su tacón de aguja. Las gotas de lluvia cada vez caían con mayor fuerza, como si pretendiera ocultar las lágrimas de ella, como si pretendiera borrar el pasado.
Cayendo
desintegrando mis átomos a la velocidad de la luz.
Y es como no tener nada que ver
y buscar tierra donde pisar
con las yemas de los dedos de los pies
desgastadas por tantas equivocaciones.
Y es como tener el corazón vendado
y no sentir nada.
Es como tener los ojos vendados
pero no parar de buscar.
Y es como reescribir la realidad
Con un matiz más familiar
Es como perderse
pero ver que siempre estás ahí.
Es como silenciar un adiós,
como quien se va sin hacer ruido
sabiendo que algún día volverá,
para quedarse para siempre volverá.
Y caigo...
Ya puedo ver.
Desafiando este aire frío
me abro camino entre las ramas que rasgan mi desnuda piel,
hasta que la sangre humedezca la tierra quemada.
Eterno retorno y oscuridad.
Llueven meteoritos en tierras de un navegante sin mar,
aquel que nació sin piernas en un mundo sin suelo
para perderse en la lluvia y sobrevolar las nubes.
Desafiando este aire frío
me abro camino entre las ramas que rasgan mi desnuda piel,
hasta que la sangre humedezca la tierra quemada.
Eterno retorno y oscuridad.
Llueven meteoritos en tierras de un navegante sin mar,
aquel que nació sin piernas en un mundo sin suelo
para perderse en la lluvia y sobrevolar las nubes.
24 de diciembre de 2010
Ingravidez
Nada es real
pero ya nada tiene sentido.
Atrapada en ingravidez,
estado de mi mente sin estado sin espacio-tiempo.
Mi mente en ocaso, en eclipse, en amanecer, en muerte, en nacimiento
Todo a la vez.
Alumbran destellos de escepticismo
desde las profundidades de mi ser.
¿Y si es verdad que nos desvanacemos ?
¿Y si es verdad que todo es nada y un nada es todo?
En suspense...
En coma.
Mazmorras gélidas,
tan congeladas,
tan devastadas por la tempestad infernal.
pero hay una luz...
Sofocadas tentaciones,
escarlatas pasiones,
luces de neón en niebla benévola,
niebla nefasta como la vida misma.
Metamorfosis surrealista.
Catalizador de la nada.
La nada se acelera
y engloba,
y engulle:
engulle un todo.
Todo.
Un todo transformado en nada,
un nada esta vez sin sentido.
Metamorfosis surrealista.
Pero hay alguien allí,
al final del túnel oscuro.
Oigo pasos.
Hay alguien allí.
Alguien con una linterna,
que se acerca, que se acerca, que se acerca ...
Sus pasos resuenan.
¿Vendrá a mí?
No lo sé.
Oscuridad
Humedad.
Humedad de este tenebroso túnel,
viaje hacia los adentros de mi ser,
lagunas de lágrimas,
risas,
ecos y ecos y ecos
¿Del más allá?
Y vacío y vacío y vacío.
¿Vacío?
Ingravidez.
¿Miedo?
No, miedo no hay.
1 de octubre de 2010
23 de septiembre de 2010
Una vida a contrarreloj
''Y me parece algo gracioso.
Y me parece algo triste.
Los sueños en los que muero, son los mejores que he tenido.
Me parece difícil de aceptar
cuando la gente corre en círculos
es un mundo muy muy...loco.''
Siglo XXI, se trata de un siglo protagonizado por los avances tecnológicos y numerosos proyectos de cara al futuro, un siglo inconformista, una atmósfera llena de constantes elecciones y tan poco tiempo donde al tomar una elección, se abre una puerta que nos presenta más elecciones todavía, un verdadero universo cuántico donde el resultado es algo automático que nace del agotador trabajo diario que hace olvidar la palabra descansar, descansar y pensar en todo lo que ocurre en el mundo o simplemente, mirar alrededor y observar a las personas, sus comportamientos, su manera de caminar, de hablar, jugar, sonreír, comer, enfadarse... Ahora es cuando todo se ralentiza y se hace más evidente, todos se dirigen a alguna parte, o eso creen, un sitio donde cumplirán sus metas y sueños. Se ve como las madres agarran a sus hijos de la mano hasta que un día esa criatura, que en un ayer fue indefensa, se hará mayor y se lanzará en picado a este peligroso mundo con rumbo hacia la victoria. La vida del S.XXI son ciudades grandes alocadas con personas convertidas en robots para llevar diariamente una vida ajetreada y traer a casa el pan de cada día, crean o ya no crean en Dios porque aguantamos a este loco, pero maravillosamente loco mundo.
Parece que todo sigue su rumbo, parece, pero a la vez cae poco a poco en la ignorancia algo muy importante, es más, lo más importante, el hecho de que somos personas, y no máquinas que siguen una ecuación calculada al más mínimo detalle, máquinas a las que no les queda poco más que empezar cada día de cero y olvidarse del pasado aceptado pero sin tiempo a ser comprendido para dirigirse en busca de nuevos logros. A veces los sentimientos se olvidan y toca perdonar la vida al darse cuenta de la inocencia humana al ser reflejada en una marioneta de la vida misma.
La vida, ¿Pero que es la vida? En el ritmo de este loco mundo no hay ya ni tiempo para preguntarlo y se omite este tema de reflexión filosófica, metafísica, religiosa e incluso científica. Vida, después de dar muchas vueltas a esta palabra de tan sólo cinco letras pero que engloba la existencia de la humanidad y muchas noches de insomnio, es curioso como esta palabra, este significado, se resume en otra palabra mas directa, esta de tan sólo ya cuatro letras, amor, tan solo amar, tan solo ser amado y tan solo ser recordado.
‘’Al parecer la vida esta construida de tal forma. A las flores no les basta con tener pistilos y estambres, y un insecto o la brisa debe introducir el pistilo en el estambre. La vida es igual, contiene su propio vacio, que solo otro puede llenar. Al parecer, el mundo es la suma de esos otros, y sin embargo, no sabemos ni nos dicen si nos complementamos mutuamente. Vivimos de forma desperdigada y volandonos unos a otros. ‘’ Fragmento extraído de la película Air doll (2010).
22 de septiembre de 2010
Pesadilla
Rápido... Muy rápido corro en busca del sentido por esta tierra llena de grietas venenosas, una tierra sin mares, mares evaporados hace años. Excusas. Parece que llueve y llueve muy fuerte, pero aún puedo leer entre líneas. Le diré a mi familia que desaparecí de por vida, le diré al gobierno que tengo una misión secreta en este mundo. Sólo las zuelas de mis zapatos desgastados saben adonde van porque tienen claro que sea adonde sea, tienen que llegar.
Euforia escarlata agrietada de tristeza. Melaconlía. Encontraré algo en mi camino, sé que lo encontraré, soñando, durmiendo con fantasmas de un pasado surrealista que nunca fue. Ya no puedo leer entre líneas, ya me pierdo, otra vez callejón sin salida, otra vez un nada sin sentido, pero ahora es cuando veo la luz intensa que logra quemar un poco mi cara. Células muertas y explosiones en el cielo, cielo celeste, celeste fue. Mis pupilas se dilatan por el efecto de la droga más peligrosa llamada vida, mis latidos se acelerán en dirección hacia donde estás. Echo a correr y tropiezo, tropiezo con el dolor y entonces resbalo. Pero quien tropieza avanza dos pasos, dos pasos si logra levantarse. Derrotas y victorias, el suelo, el punto más bajo y a la vez nuestro único punto de apoyo permanente. Y entonces leo entre líneas y lo veo, lo veo con mis propios ojos, alguien se desarmó y dejo una pistola en el suelo, parece que fue colocada con mucho cuidado como si alguien me estuviera esperando.
'Siempre hay esperanza en el mañana, en el mañana que puede no llegar' pensé. Es una lucha, un desafío, es el último enfrentamiento que tengo que ganar, no voy a rendirme, voy a gritar para que el mundo sepa el infierno que estoy pasando, el infierno que pasan mis ojos rojos llenos de rabia a reventar. Una lucha más... Lucha o muere. Tantos recuerdos, recuerdos de una noche con fantasmas, siluetas que quedan grabadas en los pasadizos más secretos de mi alma. Sueños. Pesadillas. Vida. Me levanto, soy fuerte, fuerte como nunca ante la tormenta infernal de mi ser. Fuego... ¡¡¡Fuego!!! Todo se está quemando!!! Pero yo gano, pierdo, y gano una vez más. Por fin me encuentro de pie desafiando el mundo con una sola mirada. Por fin desperté, por fin siento el calor del amanecer en mis pupilas todavía dilatadas, un nuevo amanecer de un día que todavía está por escribir.
Noche tras noche
Ella camina por las calles en busca de la respuesta pero sólo se encuentra cara a cara con el frío gélido que se desprende de las calles congeladas, lágrimas en hielo. ¿Qué hacer si la respuesta en ninguna pared escrita está ni en ningún libro de este mundo se publicará? Una respuesta escondida que sólo tras los labios de él estará.
Miedo... Miedo de encontrarle de frente y mentirle cuando le pregunte qué tal.
Miedo... Miedo al no o tal vez lo que nunca le dirá.
Miedo... Miedo al silencio eterno.
Miedo... Miedo al adiós que con su vida acabará, sabiendo que ellos juntos nunca estarán.
Y por primera vez ella quiere que se vaya, pero ir jamás le dejará.
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cartas de amor para todos y para nadie
12 de agosto de 2010
Miro el cielo y apago las estrellas al echar de menos tu mirada. Poco a poco logro vaciar el mar para de nuevo llenarlo con tu recuerdo. Sólo tú sabes que intento olvidarte pero ya es imposible porque decidiste abandonar mi mente para poder vivir para siempre en mi alma. Con el tiempo he dejado de perder la razón al preguntarme porqué hoy no cambió nada.
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cartas de amor para todos y para nadie
Alucinando
Escuchar tu voz resonar en mi oído
Un paraíso digno de ser admirado
Un cuento que no doy por acabado
Mi lucha no es un fracaso
Ni tampoco es una victoria
Lo que importa es mirarte a los ojos y sentir la gloria
Que estos sentimientos no tengan fin
Que mi alma fluya con el viento y se pierda
Y se pierda donde no lograste existir.
3 de agosto de 2010
Eterno desvarío
Intento decidirme pero otra vez vuelvo a comenzar.
Paso a paso sin salida en busca del final.
Presa de un dédalo de rosas que crece en un solo desesperar,
sigo buscando tu sonrisa entre lágrimas de hielo
que congelan las calles de este duro invierno.
22 de julio de 2010
17 de julio de 2010
.
17 de Julio del 2010 Point Pleasant, Estados Unidos.
Anochecía. El calor veraniego se empezó a mezclar con la densa humedad. La oscuridad se apoderaba de cada una de las hojas de aquel tan frondoso y peligroso bosque que guardaba tantas historias y leyendas. La noche caía lentamente como una manta ligera sobre los pocos claros de luz que todavía no habían cedido paso a la astuta oscuridad. De pronto una luz intensa convirtió esta fábula en una pesadilla. La luz chocó contra los troncos de los robustos árboles y se oyó el ruido de un coche frenando en seco. Era el Cadillac Eldorado azul oscuro del 74 de David Williams de 20 años, una cortesía de su ya difunto padre y una verdadera bomba de relojeria descapotable. La puerta del Cadillac se abrió de golpe y en un estruendo el cuerpo drogado de una joven rubia con unos pantalones cortos vaqueros desgastados y una camiseta negra se cayó junto con una bolsita de plástico en la que todavía quedaba anfetamina. Era la novia de David, su nombre era Alicia Friedly y sólo tenía 19 años. Alicia pego un chillido pero no tardó en levantarse, tampoco había tomado tanto, a diferencia del yonki de su novio.
Alicia empezó a aficionarse a la enfetamina cuando tenía 17 por una amiga llamada Paula, una verdadera loca a la que sólo le importaba el rock, vivir deprisa y dejar un bonito cadáver como decía Tarantino. Un sábado sobre las 11 y media de la noche, cuando Alicia estaba de fiesta en el Martell's Tiki Bar , Paula la llamó para decirle que la venía a recoger con un supuesto amigo suyo, un tal Darek, porque resulta que había encontrado una casa abandonada a fueras de la ciudad donde podían meterse un par de rayas tranquilamente sin pensar en la policía. Alicia salió fuera del bar para esperar a Paula que no tardó en venir en su Polo Golf rojo de cristales tintados. Alicia abrió la puerta y se subió al coche, pero ella no sabía que apartir de ese momento nunca más volvería a ser la misma. Cuando llegaron a la casa entraron por una ventana rota. Alicia vio que dentro de la casa había mas gente y se sorprendió porque Paula no le había dicho nada. Todos estaban colocados como si iban a morir mañana o como si simplemente no les importaba desgastar sus fosas nasales y destruir su sistema nervioso. - Esta mierda es de la buena, no encontrarás mejor en esta ciudad- Dijo Paula mientras esnifaba una raya con un billete de 20 dólares. Alicia empezó y no podía parar. Una, dos, tres... Y perdió la cuenta junto al control. Entonces se empezó a marear rápidamente y pidió ayuda pero parecía que nadie la oía. Todo se movía a cámara lenta y toda la gente que estaba en esa casa se convirtió en siluetas borrosas que se reían, se reían de ella y sus risas convertidas en carcajadas burlescas resonaban una y otra vez en las paredes hasta que, se hizo el silencio. De repente Alicia vio una figura de un hombre alto y corpulento vestido de negro que se abria paso entre todas esas siluetas y las apartaba como si fuesen peones de papel. El hombre corpulento se echo encima de Alicia y la empezó a desnudar. Solo los que estaban en esa casa pudieron ver lo que Alicia ya no diferenciaba y quizás, ni siquiera sentía. Alicia perdió el conocimiento. A la mañana siguiente se despertó en esa terrible casa y con un dolor hasta las entrañas. En su cara se diferenciaban terribles moratones, moratones que cubrían parte de su cuerpo sobre todo las piernas que más tarde revelarían a su familia lo realmente acontecido, aunque lo que realmente pasó en aquella casa sólo lo saben Paula y Darek. Después de que el hombre se había ido satisfecho y tras de él se fue el resto de la gente que estaba en la casa una vez visto el casi macabro espectáculo, Paula le pegó una paliza brutal a la pobre Alicia que se encontraba inconsciente, simplemente estaba colocada y no sabía lo que hacía. Al día siguiente Alicia juró a sus padres que nunca más volvería a tomar drogas, pero el paso del tiempo siempre sera peor que cualquier droga. Sólo el tiempo puede alterar nuestras decisiones, promesas y cambiarnos hasta tal punto que resultamos ser desconocidos para nosotros mismos, más desconocidos de lo que éramos. Ahora las drogas, las malas compañías y el chalado de su novio David se habían convertido en los protagonistas que daban sentido a su vida, o más bien, a la destrucción de su vida. David, fue popular en el instituto, el tipico que estaba en el equipo de baloncesto y no necesitaba entrenar antes del partido, siempre conseguía lo que quería. David sólo necesitaba a sus amigos y las fiestas con el lema drogas, sexo y alcohol que montaba en su casa cuando sus padres se iban de viaje. Después del instituto se fue a la universidad y su vida cambió radicalmente.
David conoció a Alicia y ella por un tiempo le alejó un poco de aquel oscuro mundo, un poco que nunca fue suficiente. Alicia pasaba noches seguidas en la casa de David fumando marihuana y luego hacían el amor en su cocina, en el sofa del salón, en la cama de su dormitorio donde siempre habían restos de cocaína de su habitacion y finalmente en la ducha. Pero toda esta tentación hacia a Alicia caer en una fosa, una fosa que era un símbolo de su pasado, aquel al que juró nunca más volver.
Alicia observaba todo, su novio drogado pegándole puñetazos a un árbol. Ella observaba todo con ansias de salvarlo y a la vez con miedo, un miedo que la paralizaba o puede que sólo era un efecto de la anfetamina. - Es miedo a lo inesperado tal vez, sólo me tengo que tranquilizar.- Pensó. Fue entonces cuando se acordó de la navaja que solía llevar en su bolso negro de mano, por si las moscas como dicen. Alicia la había comprado en un mercadillo el verano del año pasado a a un viejo por sólo 35 dólares, una verdadera ganga para ser una Victorinox. El viejo le dijo a Alicia que esta navaja le había ayudado mucho cuando servía en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, aunque su arma oficial era una elegante Berreta 92, y que lo mejor es que ahora pase a unas nuevas manos de quien realmente la podría necesitar y como no, cuidar. Alicia caminó sigilosamente hacia el Cadillac, luego sacó la navaja de su bolso y se echó a llorar. -En momentos como estos me imagino como será ver la vida a través de sus ojos. Sé que no hay amor si uno no se deja amar y sé que no hay locura si uno no se deja llevar, pero no sé si existe lo eterno...- El sabor salado de sus lágrimas la hicieron regresar a la realidad, la cruda realidad.
-¡¿Pero qué he hecho?! -Gritó David enfurecido mientras se llevaba sus manos sangrientas a la cabeza, sentiéndose culpable de ser el mismo. Este fue el único momento de su vida en el que podía gritar a los cuatro vientos que se odiaba a sí mismo por ser el causante, el Othello de esta apocalipsis pasional.-Perdóname Alicia, siempre te he amado y siempre te amaré.- Entonces Alicia metió la navaja en su bolsillo, se agachó para sentarse en la tierra y le abrazó por detrás con ternura, una ternura que le recordó a David el primer ramo de flores que le regaló a Alicia, se acordó de la nota que le dejó en aquel precioso ramo de rosas rojas que se pasó el día entero buscando por toda la ciudad , una nota que más tarde Alicia guardó en el cajón de la mesilla de noche de su habitación: Si perderme contigo significa volar, ojála que nunca nos encuentren.
- ¡Te prometo que soy capaz de olvidarme de todo David, de todo!- Exclamó Alicia- Todo nos irá bien, sólo tenemos que olvidar y seguir, un día tendremos una familia, nuestros hijos seran hermosos y les construiremos en nuestro jardín unos columpios y también pondremos una cancha de baloncesto para jugar con ellos como tú siempre has querido amor mío, como tú siempre has querido. ¡Por favor prométemelo! - Alicia soltó un llanto que se adentró en el alma de David hasta deformarlo intensamente por unos segundos. Pero en el fondo de su ser Alicia sabía que no podían tener una famlia, ella había caído en manos equivocadas que la habian protegido y a la vez destruido durante tanto tiempo. Sus familias de entrada ya sabían que su relación no tendría ningún sentido, y menos todavía un futuro. - Te lo prometo, te prometo todo lo que me pidas, todo te lo daré.- Dijo David con una voz débil pero a la vez ferviente. Ella se levantó y rompió a llorar - No puedo perdonarte, sólo si te matare. Ha llegado el momento de decirte adiós, para siempre - Meditó Alicia mientras sus ojos se invadían de lágrimas que quemaban su ego y arrastraban sus esperanzas al vacío, sueños alejados del para siempre jamás.
Alicia metió la mano en su bolsillo hasta tocar con la yema de sus dedos la navaja. Alicia sentía una sensación gratificante, sabía que iba a hacer lo correcto. Alicia miró fijamente a los ojos a David, unos ojos que habían sido su salvación y a su vez, su peor pecado.- Si perderme contigo significa volar, ojalá que nunca nos encuentren. Adiós David, te quiero y... te querré.- Los labios de Alicia temblaban de pánico como dinamita apunto de explotar, pero aún así sacó su navaja Victorinox del bolsillo, era lo que tenía que hacer y nunca en su vida se había sentido tan segura.
Sólo unos segundos son suficiente para acabar con una vida entera. Sólo al borde del abismo, cara a cara con la muerte, nos sentimos más vivos que nunca. Todas las decisiones que se pueden tomar en ese momento serán radicales y cambiarán el curso de una vida, o quizás, del mundo entero.
Alicia clavó múltiples veces la navaja a David en la parte izquierda del pecho, donde está el corazón o por lo menos, donde debe estar. Los gritos eran tan fuertes que enseguida se oyó casi en un estruendo el revolotear de las alas de los pajaros en el cielo estrellado.
- A veces piensas que sin unas personas no podrías vivir, pero cuando encuentras su ausencia en el presente te das cuenta que todavía tienes fuerzas para seguir- Pensó Alicia mientras metía el cuerpo sangriento sin vida de David en el maletero.- Mañana será otro día.- El Cadillac arrancó con fuerza y Alicia se dirigió hacia un nuevo día con la brisa que esparcia su melena rubia. Sin duda era la brisa de la victoria.
Anochecía. El calor veraniego se empezó a mezclar con la densa humedad. La oscuridad se apoderaba de cada una de las hojas de aquel tan frondoso y peligroso bosque que guardaba tantas historias y leyendas. La noche caía lentamente como una manta ligera sobre los pocos claros de luz que todavía no habían cedido paso a la astuta oscuridad. De pronto una luz intensa convirtió esta fábula en una pesadilla. La luz chocó contra los troncos de los robustos árboles y se oyó el ruido de un coche frenando en seco. Era el Cadillac Eldorado azul oscuro del 74 de David Williams de 20 años, una cortesía de su ya difunto padre y una verdadera bomba de relojeria descapotable. La puerta del Cadillac se abrió de golpe y en un estruendo el cuerpo drogado de una joven rubia con unos pantalones cortos vaqueros desgastados y una camiseta negra se cayó junto con una bolsita de plástico en la que todavía quedaba anfetamina. Era la novia de David, su nombre era Alicia Friedly y sólo tenía 19 años. Alicia pego un chillido pero no tardó en levantarse, tampoco había tomado tanto, a diferencia del yonki de su novio.
Alicia empezó a aficionarse a la enfetamina cuando tenía 17 por una amiga llamada Paula, una verdadera loca a la que sólo le importaba el rock, vivir deprisa y dejar un bonito cadáver como decía Tarantino. Un sábado sobre las 11 y media de la noche, cuando Alicia estaba de fiesta en el Martell's Tiki Bar , Paula la llamó para decirle que la venía a recoger con un supuesto amigo suyo, un tal Darek, porque resulta que había encontrado una casa abandonada a fueras de la ciudad donde podían meterse un par de rayas tranquilamente sin pensar en la policía. Alicia salió fuera del bar para esperar a Paula que no tardó en venir en su Polo Golf rojo de cristales tintados. Alicia abrió la puerta y se subió al coche, pero ella no sabía que apartir de ese momento nunca más volvería a ser la misma. Cuando llegaron a la casa entraron por una ventana rota. Alicia vio que dentro de la casa había mas gente y se sorprendió porque Paula no le había dicho nada. Todos estaban colocados como si iban a morir mañana o como si simplemente no les importaba desgastar sus fosas nasales y destruir su sistema nervioso. - Esta mierda es de la buena, no encontrarás mejor en esta ciudad- Dijo Paula mientras esnifaba una raya con un billete de 20 dólares. Alicia empezó y no podía parar. Una, dos, tres... Y perdió la cuenta junto al control. Entonces se empezó a marear rápidamente y pidió ayuda pero parecía que nadie la oía. Todo se movía a cámara lenta y toda la gente que estaba en esa casa se convirtió en siluetas borrosas que se reían, se reían de ella y sus risas convertidas en carcajadas burlescas resonaban una y otra vez en las paredes hasta que, se hizo el silencio. De repente Alicia vio una figura de un hombre alto y corpulento vestido de negro que se abria paso entre todas esas siluetas y las apartaba como si fuesen peones de papel. El hombre corpulento se echo encima de Alicia y la empezó a desnudar. Solo los que estaban en esa casa pudieron ver lo que Alicia ya no diferenciaba y quizás, ni siquiera sentía. Alicia perdió el conocimiento. A la mañana siguiente se despertó en esa terrible casa y con un dolor hasta las entrañas. En su cara se diferenciaban terribles moratones, moratones que cubrían parte de su cuerpo sobre todo las piernas que más tarde revelarían a su familia lo realmente acontecido, aunque lo que realmente pasó en aquella casa sólo lo saben Paula y Darek. Después de que el hombre se había ido satisfecho y tras de él se fue el resto de la gente que estaba en la casa una vez visto el casi macabro espectáculo, Paula le pegó una paliza brutal a la pobre Alicia que se encontraba inconsciente, simplemente estaba colocada y no sabía lo que hacía. Al día siguiente Alicia juró a sus padres que nunca más volvería a tomar drogas, pero el paso del tiempo siempre sera peor que cualquier droga. Sólo el tiempo puede alterar nuestras decisiones, promesas y cambiarnos hasta tal punto que resultamos ser desconocidos para nosotros mismos, más desconocidos de lo que éramos. Ahora las drogas, las malas compañías y el chalado de su novio David se habían convertido en los protagonistas que daban sentido a su vida, o más bien, a la destrucción de su vida. David, fue popular en el instituto, el tipico que estaba en el equipo de baloncesto y no necesitaba entrenar antes del partido, siempre conseguía lo que quería. David sólo necesitaba a sus amigos y las fiestas con el lema drogas, sexo y alcohol que montaba en su casa cuando sus padres se iban de viaje. Después del instituto se fue a la universidad y su vida cambió radicalmente.
-Eres una zorra asquerosa, siempre me meto en problemas por tu culpa.- Grito David y le pegó a Alicia una bofetada provocando que su cuerpo debilitado se vuelva a caer. Esta vez cayó muy fuerte y se golpeó en la mandíbula. Alicia pudo saborear la tierra que se metía entre sus encias y se mezclaba con la sangre. En un intento de escupir, escupía sangre, tierra mezclada con rabia, dolor y mucho odio. En ese momento entendió algo que debía haber entendido desde el principio, no tenía porque haber tomado aquella mierda.
- ¡Qué te levantes he dicho joder!- Exclamó David enfurecido y le dio una patada en la barriga. Pero ella ya no lo escuchaba aunque él seguía insistiendo una y otra vez en lo mismo, desvariando, delirando como nunca, y amándola, amándola tan fuerte que sería capaz de matarla. De repente la mirada de David empezó a nublarse o quizás era la niebla que se apoderó del bosque decapitando los árboles a una velocidad siniestra. -Eres una puta zorra como todas.- Le escupió a la cara y después la pego a un árbol, la desnudó, la ató y le preguntó con avaricia: -Me amas?- Sus ojos verdes desprendieron un brillo maquiavélico y sus pupilas ya dilatadas, se dilataron más todavía. -No.- Respondió rotundamente ella como si siempre hubiera sabido la pregunta y la respuesta también. -Respuesta incorrecta.- Y cojiendo todo su odio y rabia en un puño David empezó a golpearla una y otra vez, por ser tan hermosa, por ser tan amable, por ser simplemente la mujer de su vida. Sangre, sangre y sangre. Sus manos ensangrantadas ardían y dolían, dolían como nunca.Alicia observaba todo, su novio drogado pegándole puñetazos a un árbol. Ella observaba todo con ansias de salvarlo y a la vez con miedo, un miedo que la paralizaba o puede que sólo era un efecto de la anfetamina. - Es miedo a lo inesperado tal vez, sólo me tengo que tranquilizar.- Pensó. Fue entonces cuando se acordó de la navaja que solía llevar en su bolso negro de mano, por si las moscas como dicen. Alicia la había comprado en un mercadillo el verano del año pasado a a un viejo por sólo 35 dólares, una verdadera ganga para ser una Victorinox. El viejo le dijo a Alicia que esta navaja le había ayudado mucho cuando servía en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, aunque su arma oficial era una elegante Berreta 92, y que lo mejor es que ahora pase a unas nuevas manos de quien realmente la podría necesitar y como no, cuidar. Alicia caminó sigilosamente hacia el Cadillac, luego sacó la navaja de su bolso y se echó a llorar. -En momentos como estos me imagino como será ver la vida a través de sus ojos. Sé que no hay amor si uno no se deja amar y sé que no hay locura si uno no se deja llevar, pero no sé si existe lo eterno...- El sabor salado de sus lágrimas la hicieron regresar a la realidad, la cruda realidad.
- ¡Te prometo que soy capaz de olvidarme de todo David, de todo!- Exclamó Alicia- Todo nos irá bien, sólo tenemos que olvidar y seguir, un día tendremos una familia, nuestros hijos seran hermosos y les construiremos en nuestro jardín unos columpios y también pondremos una cancha de baloncesto para jugar con ellos como tú siempre has querido amor mío, como tú siempre has querido. ¡Por favor prométemelo! - Alicia soltó un llanto que se adentró en el alma de David hasta deformarlo intensamente por unos segundos. Pero en el fondo de su ser Alicia sabía que no podían tener una famlia, ella había caído en manos equivocadas que la habian protegido y a la vez destruido durante tanto tiempo. Sus familias de entrada ya sabían que su relación no tendría ningún sentido, y menos todavía un futuro. - Te lo prometo, te prometo todo lo que me pidas, todo te lo daré.- Dijo David con una voz débil pero a la vez ferviente. Ella se levantó y rompió a llorar - No puedo perdonarte, sólo si te matare. Ha llegado el momento de decirte adiós, para siempre - Meditó Alicia mientras sus ojos se invadían de lágrimas que quemaban su ego y arrastraban sus esperanzas al vacío, sueños alejados del para siempre jamás.
Sólo unos segundos son suficiente para acabar con una vida entera. Sólo al borde del abismo, cara a cara con la muerte, nos sentimos más vivos que nunca. Todas las decisiones que se pueden tomar en ese momento serán radicales y cambiarán el curso de una vida, o quizás, del mundo entero.
Alicia clavó múltiples veces la navaja a David en la parte izquierda del pecho, donde está el corazón o por lo menos, donde debe estar. Los gritos eran tan fuertes que enseguida se oyó casi en un estruendo el revolotear de las alas de los pajaros en el cielo estrellado.
- A veces piensas que sin unas personas no podrías vivir, pero cuando encuentras su ausencia en el presente te das cuenta que todavía tienes fuerzas para seguir- Pensó Alicia mientras metía el cuerpo sangriento sin vida de David en el maletero.- Mañana será otro día.- El Cadillac arrancó con fuerza y Alicia se dirigió hacia un nuevo día con la brisa que esparcia su melena rubia. Sin duda era la brisa de la victoria.
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